“Recoged capullos de rosa mientras podáis,
el viejo tiempo sigue volando;
y esta misma flor que sonríe hoy,
mañana estará muriendo.”
Es un poema de Robert Herrick que aparece en una de mis películas favoritas: La sociedad de los poetas muertos.
Hace poco vi la película y creo que la vi en el mejor momento posible.
La historia sigue a un grupo de jóvenes que estudian en un colegio de varones y que viven bajo una disciplina tan estricta que, poco a poco, dejan de sentirse libres para ser ellos mismos. Es una película bastante triste. De hecho, podría decir que es una película de terror, pero no por las razones habituales.
El profesor que los guía utiliza esta frase para enseñarles a aprovechar la vida, a pensar por sí mismos y, sobre todo, a atreverse a ser quienes realmente quieren ser.
Cuando conocí a varias personas en la universidad, noté que algunas sentían algo parecido a lo que yo sentí en su momento: la necesidad de encontrar un lugar que los haga felices, que realmente les guste y donde puedan expresarse libremente.
Y creo que ahí está lo que quiero decir con todo esto.
La vida es tan, pero tan corta, que no atrevernos a hacer lo que nos gusta, o siquiera intentar hacer aquello que siempre hemos querido, me parece bastante tonto.
Si nos gusta alguien, decírselo.
Si queremos cambiar de carrera, hacerlo.
Si queremos intentar algo nuevo, intentarlo.
Si hay algo que necesitamos hacer para ser felices, hacerlo.
Porque hoy podemos estar aquí y mañana posiblemente no.
Podría salir mañana a caminar y tener un accidente. Podría pasar cualquier cosa. Es imposible saberlo. Hay demasiadas cosas inesperadas en la vida como para asumir que siempre tendremos otro día para hacer lo que queremos.
Por eso creo que la pregunta que deberíamos hacernos antes de dormir es:
Si muriera ahora mismo, ¿hice todo lo que quería hacer? ¿Aproveché el día?
No quiero vivir pensando constantemente en la muerte, pero sí quiero recordar que existe.
Quiero intentar mantener esa filosofía en mi día a día. Ser un poco más atrevido con las cosas que me interesan y no quedarme callado por miedo a lo que pueda pasar. Si tengo la oportunidad de hacer algo, quiero intentarlo.
Considero que soy feliz ahora mismo.
Y quiero seguir siéndolo.
Creo que la manera de hacerlo es seguir buscando aquello que me gusta, aprovechar las oportunidades que aparezcan y, sobre todo, no dejar para después todo aquello que puedo hacer hoy.
Quizá eso sea lo que realmente significa aprovechar la vida.
PD: Vean La sociedad de los poetas muertos.



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